En este sentido resulta incompatible concebir un modelo enfermero, cualquiera que sea, que toma los cuidados como eje central, considerando válido un solo modelo de investigación centrado en aspectos cuantitativos. La opción pasaría por la complementariedad de metodologías, que contemplase además de la cuantitativa, la utilización de una metodología cualitativa, en la medida que ésta genera un conocimiento relevante y no accesible por otros medios, al proporcionar conocimiento sobre las perspectivas y conductas de las personas, permitiendo una mayor comprensión de ellas (Fernández Lamelas, 2002).
Leininger define la enfermería como "un arte y una ciencia aprendida y humanística que se centra en los comportamientos de cuidados personalizados, funciones y procesos dirigidos hacia la promoción, el mantenimiento de conductas de salud o la recuperación de enfermedades que tienen significado físico, psicocultural y social".
Y es que las enfermeras cuidamos a personas que están inmersas en una determinada situación de salud, y en una realidad compleja, porque el ser humano en sí mismo es complejo. Es por esto que en el momento de hacer crecer nuestro saber enfermero nos interesan todos los fenómenos relacionados con los problemas de salud de los individuos, y éstos deben analizarse desde una variedad de perspectivas, incluyendo la social y la cultural.
Las enfermeras pueden y deben reflexionar sobre su práctica desde las diversas perspectivas. Y cuando estas reflexiones se hacen desde la investigación cualitativa se posicionan desde el punto de vista de las personas, profundizando de manera holística, en los elementos subjetivos que interactúan en los comportamientos de las personas. En definitiva, los valores, creencias, sentimientos, significados, etc, ...que influyen y explican cómo experimenta una persona su salud y su enfermedad.
"El conocimiento por parte de los profesionales de enfermería, de las experiencias vividas por los pacientes, contribuye sin duda alguna, a una mejor comprensión de su proceso de salud, lo que permite fundamentar mejor todas las intervenciones de enfermería e incluso poder introducir otras nuevas" (Forsberg et al, 2000).
Si el objeto de la enfermería es el cuidado, y éste se construye en la interacción o durante el encuentro profesional, no cabe duda de la necesidad de un conocimiento que valore la subjetividad, que ponga énfasis en las acciones y las interacciones humanas situadas en el contexto.
Colliere propone: "Ninguna corporación, ninguna profesión tiene razón de ser si no puede justificar la oferta de un servicio necesario para la población, y si no da pruebas de su capacidad para dar este servicio. Para que pueda haber un reconocimiento eficaz de los cuidados de enfermería como tales, las enfermeras y los enfermeros de hoy están obligados a demostrar que los cuidados de enfermería son la expresión y la adecuación de un servicio indispensable en determinadas circunstancias de la vida, servicio que no está cubierto por otros grupos de profesionales".
Por tanto nos enfrentamos a la emancipación del conocimiento heredado, biomédico y positivista. Nuestro desarrollo profesional estará íntimamente ligado a nuestra capacidad de definir cual es el valor añadido que la enfermería es capaz de aportar, y en este sentido, el desarrollo de la investigación cualitativa es uno de los posibles caminos.
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