Introducción
El delirium, también llamado síndrome confusional agudo, se caracteriza por la presencia simultánea de una alteración de la conciencia, en la que el paciente tiene una menor capacidad para mantener y centrar la atención, junto con cambios en sus funciones cognoscitivas, tales como déficit de memoria, desorientación, alteraciones sensoriales o alteraciones en el lenguaje. Normalmente suele ir acompañado de cambios en el ciclo vigilia-sueño.
Estas alteraciones son transitorias ya que se desarrollan en un breve espacio de tiempo, generalmente de horas o días y tiende a fluctuar durante el curso del día.
Para su diagnóstico se utilizan los criterios diagnósticos del DSM-IV, que se definen de la siguiente forma 1:
A - Alteración de la conciencia con disminución de la capacidad para centrar, mantener o dirigir la atención.
B - Cambio de las funciones cognoscitivas o presencia de una alteración perceptiva que no se explique por la existencia de una demencia previa o en desarrollo.
C - La alteración se presenta en un corto período de tiempo y tiende a fluctuar a lo largo del día.
D - Demostración a través de la historia, de la exploración física y de las pruebas de laboratorio de que la alteración es:
- - Un efecto fisiológico directo de una enfermedad médica.
- - Debida al consumo de medicamentos o a intoxicación por alguna sustancia.
- - Debida a un síndrome de abstinencia.
- - Debida a múltiples etiologías.
- - No especificado (ej. deprivación sensorial).
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El delirio es un cuadro muy frecuente ya que el 10%2 de los pacientes ingresados presenta un cuadro de delirio durante su estancia hospitalaria. Esta cifra se eleva al 17%-50% si son pacientes ancianos los ingresados3.
Rodríguez Mondéjar et al en un estudio prospectivo sobre 243 pacientes ingresados en una unidad de cuidados intensivos polivalente, concluye que la incidencia de SCA es del 8,2%4.
Las personas mayores son especialmente susceptibles a presentar delirio, ya que son más propensos a presentar factores de riesgo o precipitantes. Estos factores capaces de desencadenar un cuadro de delirio son5, 6, 7:
- Antecedentes de episodios confusionales previos.
- Enfermedades agudas (infecciones, enfermedades cardiovasculares o metabólicas).
- Trastornos fisiológicos tales como hipoxemia, deshidratación o dolor no controlado adecuadamente.
- Deterioro cognitivo previo.
- Intoxicación medicamentosa.
- Postoperatorios: es frecuente en intervenciones por fracturas de cadera.
- Síndromes de deprivación alcohólica o drogas.
- Edad avanzada.
- Trastorno neurológico previo.
- Déficits sensoriales (deterioro auditivo o visual).
Manifestaciones clínicas5
Alteración de la atención: el paciente es incapaz de mantener, dirigir o fijar la atención. Se distrae fácilmente ante estímulos que no son importantes
Alteración de las funciones cognoscitivas: aparecen afectaciones en la percepción tales como ilusiones o alucinaciones visuales o auditivas. Existe una desorientación en el tiempo, persona y espacio.
Alteraciones en la memoria: estos pacientes tendrán afectada tanto la memoria inmediata como la reciente, debido a las alteraciones que presentan tanto en la atención como en la percepción, ya que la información no puede ser procesada correctamente y posteriormente no se recuperará, es decir el paciente sufrirá una amnesia anterógrada. También es posible que los pacientes tampoco recuerden hechos anteriores al cuadro confusional, es decir amnesia retrógrada.
Alteración de la conciencia: el nivel de alerta esta afectado ya que el paciente oscila, ante estímulos externos, entre estados de hiperalerta o hipoalerta.
Alteración del ciclo vigilia-sueño: durante el día el paciente tiene tendencia al sueño, mientras que por la noche está despierto y normalmente agitado debido a las posibles alucinaciones que presente.
Hiperactividad del sistema nervioso autónomo: con diaforesis, taquicardia, hipertensión, temblores o hipertermia.
Manejo ambiental4, 5, 6, 7
Pese a que el tratamiento ambiental es algo conocido por todos y parezca evidente su utilidad, muchas veces es olvidado. Este tratamiento se compone de estrategias sencillas, que deben ser puestas en marcha por todo el equipo de cuidados, médicos y la familia.
- Disponer un ambiente confortable:
- Evitar ambientes ruidosos.
- Evitar excesos de movimientos.
- Evitar los cambios de personal, de habitación o de la ubicación de objetos.
- La luz debe de ser suficiente y moderada, evitando la oscuridad completa.
- Poner la cama en la posición más baja para evitar posibles caídas, debido a la desorientación del paciente.
- Orientación temporo-espacial, recordándole la hora, día y lugar en el que se encuentra (situar en la medida de lo posible relojes o calendarios en la habitación). Si es necesario, incluso se recordará la identidad del paciente si fuera necesario.
- Asegurarse, si el paciente dispone de dispositivos de ayuda sensorial, tales como gafas o audífonos, que los lleve puestos.
- Ponerle a su alcance sus objetos personales, el timbre y la luz.
- Evitar que el paciente esté sólo. Es necesaria la presencia de alguien para evitar posibles accidentes o autolesiones.
- Las visitas son aconsejables y necesarias, pero no conviene que haya muchas personas a la vez, ni que sean de una duración excesiva. Si se hace necesario la presencia de una persona que le sirva de referencia.
- Contacto personal y tranquilizador:
- Aproximación física de apoyo.
- Tono de voz tranquilizadora y lenta.
- Comunicación cara a cara.
- Las preguntas deben de ser lo más sencillas posibles. Es conveniente explicarle lo que se le está realizando (exploraciones…), el objetivo de las técnicas (vías IV, sondas o catéteres…).
- Si existen delirios o alucinaciones no hay que tratar de convencer al enfermo ni discutir con el, lo mejor es una actitud comprensiva, transmitiéndole seguridad y confianza.
- Ayudar al paciente a realizar los autocuidados, tales como la higiene o la eliminación para evitar posibles caídas.
En el estudio de Rodríguez Mondéjar et al, las actividades realizadas por enfermería en los pacientes con síndrome confusional agudo, tuvieron éxito en el 35% de los casos, por lo que concluye que la actuación de enfermería muy positiva4.
Conclusiones
El delirio es un problema importante tanto por su elevada incidencia como por el impacto que tiene en el paciente. El fracaso tanto en la prevención como en el cuidado del paciente, genera un aumento de la estancia hospitalaria con la consiguiente mayor utilización de los recursos disponibles y un retraso de la recuperación del paciente junto con un aumento de la mortalidad.
La actuación tanto de enfermería como del resto del equipo multidisciplinar y la familia, tiene una labor fundamental en el cuidado de este tipo de pacientes, y la realización de estas medidas ambientales como primera opción puede evitar la aplicación de sujeciones físicas o tratamiento farmacológico de tipo sedante.
Bibliografía
- DSM-IV. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Barcelona: Ed Masson; 1995.
- Lipowski ZJ. Delirium: acute confusional states. New York: OxfordUniversity Press, 1990.
- Levkoff S, Cleary P, Liptzin B, et al. Epidemiology of delirium: an overview of research issues an findings. Int Psychogeriatr 1991; 3: 149-176.
- Rodríguez Mondéjar JJ. Síndrome confusional agudo en UCI: factores que influyen y actitud de enfermería.
- Ballabriga Planas J, Martínez Yélamos S, Martínez Yélamos A, Arbizu Urdiain T. Delirios y cuadros confusionales. Etiología, clasificación y diagnóstico. Medicine 1998;7(93):4342-4347.
- Meagher DJ, Quinn J. Aspectos prácticos en el tratamiento del delirio. Care Elder (Ed Esp) 1997; 4(6): 283-286.
- Claver Martín MD. Actualización en la evaluación y tratamiento del delirium. Rev Esp Geriatr Gerontol 1998;33(4):227-235.
Este artículo debe citarse como:
Hurtado Martínez S. Manejo ambiental en el tratamiento del delirio. Excel Enferm [en línea] 2006 [1 de febrero de 2006]; 3(14). URL disponible en: http://www.ee.isics.es